CIUDAD DEL VATICANO.- El papa Benedicto XVI hizo un llamamiento ayer a todas las partes implicadas en los conflictos en Libia y en Costa de Marfil para que se comprometan con la pacificación y el diálogo, y pidió que no se derrame más sangre en esos países.

El pedido del Papa fue lanzado durante la audiencia general de los miércoles en el Vaticano.

"Rezo por las víctimas y por todos aquellos que sufren", afirmó el pontífice ante miles de peregrinos.

"Sigo con preocupación los eventos dramáticos que padecen en estos días las queridas poblaciones de Costa de Marfil y Libia. El odio y la violencia representan siempre un fracaso", agregó el pontífice.

"Lanzo de nuevo un llamamiento a todas las partes en causa para que se comprometan a trabajar en pro de la pacificación y el diálogo y para que no se derrame más sangre", clamó.

La situación en la ciudad libia de Misrata, bombardeada desde hace varios días por las fuerzas de Muammar Gaddafi, fue denunciada por el jefe militar de los rebeldes libios, quien acusó a la OTAN de dejar morir a los habitantes bajo los disparos.

En Costa de Marfil, las fuerzas del presidente marfileño reconocido por la comunidad internacional, Alassane Ouattara, lanzaron ayer por la mañana el asalto final contra el búnker donde está atrincherado el jefe del Estado saliente, tras el fracaso de las negociaciones sobre una rendición.

"El presidente Ouattara estimó que las negociaciones entabladas para obtener la rendición de Gbagbo se alargaban y que Gbagbo sólo buscaba ganar tiempo. Por lo tanto decidió intervenir militarmente para intentar solucionar el problema, es decir capturar a Gbagbo con vida", indicó una fuente gubernamental francesa.

El Papa solicitó también que su enviado a Costa de Marfil, el cardenal Peter Kodwo Turkson, pueda entrar al país para aportar su solidaridad. Pese al llamado del sumo pontífice, los ataques y el conflicto continuaron ayer sin que se vislumbre una solución al conflicto. (AFP-NA)